domingo, 19 de agosto de 2007

Portal 57



Esta mañana de domingo, entre un servicio y otro, me sobraba como una hora y media, y me dije, voy a ver a mi familia, mi pequeña familia, olvidada por el sobrecargo de trabajo pero siempre viva en mi corazón.
Sabía a lo que me exponía acudiendo, pero debía ir. Y es que, entrar en esa zona,te vas acercacando a esa calle, a ese portal....y duele. Duele mucho. Una se hace la fuerte, pero duele. Una vez arriba, me esperaban caras llenas de sorpresa, de mucha alegría, de no saber con qué complacerme, quieres esto, te apetece lo otro, has desayunado, te preparo algo ???
Y una se siente en casa, en casa de toda la vida, si no fuera porque, sus paredes todavía siguen impregnadas de unos dolores terribles y tremendos que todos hemos sufrido, hace escasamente casi dos meses ya....porque cuando una sube, siempre espera encontrarse a esa personita que tanta vida le ha dado siempre, que la recibía también con los brazos abiertos hasta no poder más, y me miraba con júbilo, con mucho amor, y un grandísimo cariño, que hoy, he echado mucho de menos...y es que falta algo en ese hogar: la alegría. Los demás sobreviven, o viven, se resignan, sufren en silencio todavía, se dejan ir con los tiempos que sin duda tienen que correr, comerán y beberán, pasearán, pondrán lavadoras y plancharán........pero también de cada uno, se ha ido media vida aquel fatídico día.
Intentan disimular con mi presencia, intento contarles muchas cosas de mi vida diaria, nos entretenemos, pero....hay algo en los rostros, que no se consigue jamás disimular, por muchas anécdotas divertidas que una pretenda narrar con el fin de alegrar un poco ese momento y quitarlos de la rutínisima vida que llevan, como personas de la tercera edad.
Iban a comer fuera, por no perder la costumbre de los domingos y darse un homenaje semanal pero les he dicho que no podía...y es que era cierto. Las tareas domésticas se acumulan a diario y una solo dispone del fin de semana para ejecutarlas. Pero algún día iré, claro que sí. Se lo debo a todos ellos. Sin duda.
Cuando ya me disponía a marchar, me encontré a mi abuelo en la ventana, como siempre, como de costumbre durante mis 33 años. Hacía como 5 minutos que él había estado vacilando a mi tía también por no perder ese rol y entretenerse, pero en cuanto fui a charlar un rato con él...es como si necesitara decirme, que......él también la echa muchísimo de menos !!! Jamás lo diría con esa claridad, porque él es hombre duro, rudo, de los de antes, de los que tuvo que empezar a trabajar de niño y su infancia estuvo demasiado lejos de un balón incluso.
Pero....aún hablando con él de perfil, y sin poder verle los ojos de una manera nítida y precisa, ocultos bajo la patilla de la gafa......juraría que los tenía empañados.
Cuando abandoné esa casa, después de despedirme de todos sus moradores, la congoja me venció y mis ojos enseguida alcanzaron el mismo estado que los de mi abuelo.


"El mira hacia el cielo, llorando bajito,
Le cuenta a una estrella, creyendo que es ella.
Le tira besos, desde su ventana, y le pide a la luna.
Que cuando la vea, le diga al oído,
que quiere tenerla durmiendo a su vera,
con él en la cama tan fría
y llora de pena, que pena.
Y desde el día en que Dios, se la llevo,
una lagrima espita en su corazón a el se le clavo.
Recuerda su voz, y tiembla al pensar
cuando sueña de noche con ella, y se echa a llorar.
Abuelo, no llores que pronto vendrá la luna,
y bajara del cielo una estrella,
alumbrando el camino y allí estará contigo la abuela
Te esperara allí arriba en el cielo,
y te dirá bajito te quiero,
no quiero que me llores abuelo.
Solo, le queda el recuerdo como una condena,
que lleva por dentro,
y corre sus venas mirando una estrella
que en cuatro paredes, se come sus penas
Solo tú siempre estas solo,
digan lo que digan, te han dejado solo,
como dice el dicho, tú cría cuervos y te sacarán los ojos, los ojos
Y desde el día en que Dios, se la llevo,
una lagrima espita en su corazón a el se le clavo.
Recuerda su voz, y tiembla al pensar
cuando sueña de noche con ella, y se echa a llorar.
Abuelo, no llores que pronto vendrá la luna,
y bajara del cielo una estrella, alumbrando el camino
y allí estará contigo la abuela
Te esperara allí arriba en el cielo,
y te dirá bajito te quiero,
no quiero que me llores abuelo!! "
( Andy & Lucas )

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