Tengo un amigo que lo está pasando tremendamente mal. Y, como buen amigo mío, a mí también me duele muchísimo!!!!
Siempre me digo a mí misma, no te vincules o involucres demasiado.......pero, por mi naturaleza, se ve............. que no puedo. Duele. Eso es todo.
Porque lo quiero, lo aprecio, lo estimo, y como amigo, debo estar ahí, o al menos, según mi forma de proceder, ha de ser así. Sin más vuelta de hoja, ni preámbulo.
Mi amigo tiene un perro con 14 añitos, que yo, evidentemente conozco de sobra. Se llama Roby. y Roby, por su edad inequívoca, ya está caduco en el buen sentido de la palabra. Es el de la foto que me preside.
Yo lo he conocido ya anciano, dándose sus paseítos sin rumbo, debido a su ceguera, pero sin olvidar por el olfato, donde estaba su dueño. Alguna vez tropezaba torpemente contra algun arbusto, pero sabía encontrar denuevo el rincón querido, aunque con dificultad. Y todos, al ser conscientes de la situación, mirábamos por él y sus despistes, porque era y aún es, el Abuelito del grupo.
Nos daba mucha ternura verlo, porque en cierto modo, todos sabemos que cualquier día, nuestro perro, ahora lleno de vida, correrá la misma suerte algún día....serán viejos, torpes, dependientes de nosotros, y todavía, más queridos por la intensa e inmensa ternura que nos transmiten.
Porque Roby, tiene un dueño ejemplar y doy fe. Siempre ha comido lo mejor del mercado, ha disfrutado de los mejores paseos habidos y por haber, ha tenido cariño sin igual, ha tenido un buen techo, y en definitiva, ha tenido muy buena vida, quizas de las mejores!
La cuestión es que Roby siendo ya anciano, está muy viejiño y muy enfermo. Hace unas semanas, se daba sus paseítos, pero ahora ya no vienen al parque. Porque ya no se tiene en pie. Y eso que ultimamente su dueño, lo traía en brazos, para no desgastarlo en el camino....Pero hay situaciones en que ya no hace falta que nuestro perro nos "hable". Con sólo mirarlo, nos damos cuenta de que se está apagando lentamente,a velocidad de vértigo. Y no queremos ni verlo, ni asumirlo, ni reconocerlo, ni ser conscientes, porque tal enfrentamiento a la realidad......nos provoca un vómito desmedido de dolor, una visión borrosa de nosotros mismos y nuestro entorno, y un dolor tan sordo como agudo que evade de golpe todos nuestros sentidos como humanos, como " seres racionales??? ".
Roby, como una persona normal con su edad ( en la medida utilizada, tendría cerca de los 90 años ), tiene problemas cardíacos ya hace tiempo tomando su medicacion,y ,un cancer agresivo, descubierto hace muy poco.
Su dueño, mi amigo, está desesperado. Y cuando digo desesperado, es en su sentido estricto. El dolor de perderlo tras catorce años de convivencia diaria, juntos.........es...indescriptible. Hablando con él a diario, comiendo juntos, saliendo en compañía a la calle, compartiendo noches,alegrías varias de todo tipo y también muchas tristezas que tiene esta vida.
Y doy fe, porque yo me he sentido igual. años atrás. Y creí morirme cuando perdí a la mía de la noche a la mañana sin estar previsto ni escrito ( de hecho hay un post a ella dedicado, escrito en septiembre del 2001 y conservado, cuando sucedió y me arrancó la existencia durante todo un año....)
( Nota: ninguno de los dos, ni yo ni mi amigo, somos padres biologicos. Pero ello no es obvice para desmerecer ni dejar por debajo tal sentimiento equiparable en sí mismo. Precisamente por ello, por no entenderlo o vivirlo en primera persona como otros, lo vivimos y sentimos con la misma intensidad, sea perro o humano, sin pretender en ningun momento una equiparacion de especies, porque no hace falta ni es necesario. Solo se habla del sentimiento, libre como tal, y por ello, digno de derramar miles de lagrimas y desashosiego por tal perdida, seguramente, irremplazable . Entendemos el dolor de los padres con los hijos, y por ello, por ser sensibles somos, tambien pretendemos que se nos entienda. Yo misma, como hija única, adoro a mis padres hasta la saciedad, pero no es excluyente el amor que siento por mi perra. El día que falte uno de ellos, me hartaré de llorar, pero también cuando me muera Nana, mis lagrimas no van a ser menos,...puesto que en distinta medida, todos me son mas que necesarios en mi vida, independientemente del papel que ocupen, mas o menos importante o desmedido. Quiero decir con todo ello, que cuando se quiere con locura a una mascota........sobran las palabras para todos aquellos que jamás la habéis tenido o sentido de esta forma. Y, sin llegar a comparar con nadie,su perdida es extremadamente dolorosa y sin igual, como un miembro más de la familia, puesto que se les concibe como tal, y lejos de hacer o pretender comparaciones, que los detractores acuden a ellas como buitres, lo que pretendo manifestar es que, aun siendo cariños distintos, pueden llegar a ser tan hondos, profundos y necesarios como tales en la vida de cualquiera. Porque en un corazón, digno a querer, dar y compartir, cabe todo. Y nada está escrito. Así que pido, por favor, que en ningún modo tal postura sea criticable, porque no lo es.
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Hace unas 4 semanas, hable con mi amigo porque estaba muy preocupado. Roby estaba mal, y a pesar de que hacía dos días que había ido con él al veterinario, lo veía peor, y para estar mas tranquilo, decide llevarlo denuevo.Y me ofrezco a acompañarlo.
Prefiero obviar tal consulta. Porque lo pasé muy mal. Mi amigo y yo discutimos en el coche, porque yo sabía e intuía que no había solución posible pero él, se obcecaba.
Lo intentó todo con él..........medicamentos, tratamientos posibles, inyecciones...........porque mi amigo no quería ver la realidad, ni estaba preparado. No asumía que su gran amigo............se iba a ir de su vida, un día u otro. Le costó días, muchos días en la cuenta atrás.....para llegar a aceptar la sola idea de que Roby, abandonará este mundo. Que está viejo y enfermo y su vida.....llega a su fin. Y nadie puede hacer NADA!!!!
Estos días, Roby estaba en estado comatoso en su casa. en su cuna, al calorcito humano bendito, al lado de los suyos, con un cancer terminal irremediable que lo consumía. Al parecer, no sufría,porque según mi amigo, no se quejaba.Permanecía inmóvil.Esperando al unísono,esa parada cardíaca que pusiese el punto final.
Y esta noche ya ha sucedido. Nos ha dejado en la misma postura en la que dormitaba..
Mi amigo nunca tuvo el valor suficiente para practicarle la eutanasia. Decidió vivir con una angustia indecible el final de Roby.
Ahora le queda su hija, Senda (foto contigua), que también añoñará sin entenderlo, la falta de su compañero de fatigas.
Sin duda, sus paseos ya jamás volverán a ser los mismos.
Ni los de todos nosotros.

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