
Sí, ya está encima la Navidad, o las Felices Fiestas o el Próspero Año Nuevo, que cuando llega será igual o peor que el anterior, o como queramos llamarlo.
El caso es que, a mi me dá exactamente igual. A mi estas fiestas de obligatorio calendario nunca me han reportado grandes alegrías, y según va pasando el tiempo, cada vez menos.
Es más............este año en cuestión, casi agradezco omitir cualquier tipo de celebración con colores estúpidos y premeditados.
El tono del mantel que sujete unos platos de marisco supuestamente super fresco para la ocasión marcada, la copa de diseño del año catapún que albergue el mejor vino, el postre elaborado de hace mil quinientas horas por una "cocinillas emergente y sustituta en cuestion", resultarán prescritos en una noche que se presenta muy lejana a cualquier tipo de júbilo.
En las sonrisas elegantes y bienintencionadas de los asistentes, subyacerá el aura de un tabú que estando siempre presente, nadie se atreverá a mencionar. Y según los modos y costumbres del lugar, presidirá esa mesa, engalonada para la ocasión como siempre ha sido.
Yo me niego a tal evento, porque en mi cabeza no ha lugar a ninguna celebración, porque esa silla vacía, acongoja demasiado. Igual que las paredes que nos darán cabida.
Estaremos engulliendo ese menú tan sofisticadamente preparado de antemano, con un nudo en la garganta del tamaño de una aceituna. Y cada uno va a ser víctima de su silencio y todos contagiarán a todos. Y por no pingarla, nos abstendremos de decir muchas cosas que se nos pasan por la cabeza a la velocidad del rayo. Y para evitar que los demás se den cuenta, pelearemos con la pata de la cigala, una y otra vez, como diciendo, jolin, como se resiste!!
Y todos los presentes jugaremos a lo mismo sabiéndolo o sin querer ser conscientes, para que no se nos note ese vacío en ese estado mental tan omnipresente.
Y hablaremos de tonterías y estupideces cuando uno de ellos se atreva a romper el hielo con una valentía envidiable. O seremos todos tan sumamente hipócritas que omitiremos tal situación y tragaremos todo lo posible lo que viene para quedar tan sumamente hartos que ni articular palabra podamos.
Es más............este año en cuestión, casi agradezco omitir cualquier tipo de celebración con colores estúpidos y premeditados.
El tono del mantel que sujete unos platos de marisco supuestamente super fresco para la ocasión marcada, la copa de diseño del año catapún que albergue el mejor vino, el postre elaborado de hace mil quinientas horas por una "cocinillas emergente y sustituta en cuestion", resultarán prescritos en una noche que se presenta muy lejana a cualquier tipo de júbilo.
En las sonrisas elegantes y bienintencionadas de los asistentes, subyacerá el aura de un tabú que estando siempre presente, nadie se atreverá a mencionar. Y según los modos y costumbres del lugar, presidirá esa mesa, engalonada para la ocasión como siempre ha sido.
Yo me niego a tal evento, porque en mi cabeza no ha lugar a ninguna celebración, porque esa silla vacía, acongoja demasiado. Igual que las paredes que nos darán cabida.
Estaremos engulliendo ese menú tan sofisticadamente preparado de antemano, con un nudo en la garganta del tamaño de una aceituna. Y cada uno va a ser víctima de su silencio y todos contagiarán a todos. Y por no pingarla, nos abstendremos de decir muchas cosas que se nos pasan por la cabeza a la velocidad del rayo. Y para evitar que los demás se den cuenta, pelearemos con la pata de la cigala, una y otra vez, como diciendo, jolin, como se resiste!!
Y todos los presentes jugaremos a lo mismo sabiéndolo o sin querer ser conscientes, para que no se nos note ese vacío en ese estado mental tan omnipresente.
Y hablaremos de tonterías y estupideces cuando uno de ellos se atreva a romper el hielo con una valentía envidiable. O seremos todos tan sumamente hipócritas que omitiremos tal situación y tragaremos todo lo posible lo que viene para quedar tan sumamente hartos que ni articular palabra podamos.
Habrá de ser de una de estas maneras y no de otra. Porque la que queda......mejor entonces no reunirse ni hacer cena. Que cada uno llore las penas en su casa, se ponga hasta arriba de comida china o pollo precalentado y que le pasen los días como en letargo. En estado mental impasible. Con la corriente. Que llueve ?? pues bien. Que hace un sol cegador ?? pues también. Que lleguen los Reyes y que se marchen pronto también, que ya poco pintan aquí.
Que pasen ustedes unas bonitas celebraciones, al menos !

No hay comentarios:
Publicar un comentario