
Cuando estoy contigo, sólo siento una fuerza repentina inusual, excitante, poderosa y temible, capaz de deshacerme y desintegrarme.Emprendo un viaje astral divino, sensacional, fantástico.
Cuando te miro fijamente, sólo soy capaz de observar belleza, tan terriblemente masculina y descabellada, que de lo embriagadora que es, altera todo mi ser y me hace menguar.
Cuando me hablas pausadamente, enriqueces mi sentido, mi poco juicio, mi leve pensamiento y mi sinrazón.
Cuando acaricio tus grandes manos, siento como si ya me elevaran hasta el cielo y me veo tan pequeñita como resguardada, pero segura de todo menos de mí misma, aguardando el momento en que torpemente caiga y me sostengas con esa firmeza arrebatadora.
Cuando te acercas, no tiemblo, porque te estoy esperando deseosa, descarnada y herida.
Sólo, cuando no te tengo,
me retrotaigo denuevo,
vuelvo a ser la que era,
más grande, màs entera,
más firme, más inquieta,
más perdida,
menos serena.....
más de vuelta a lo mismo,
a lo de siempre,
al no sentir,
al no querer,
al disfrute fácil,
y al mísero presente.
Me trastornas,
me adulas,
me retornas, pero
me torturas.
Me enloqueces,
me deslumbras,
me acaricias
y me tumbas.
Quiero verte,
quiero tenerte,
mucho sentirte,
para al fin perderte...
Denuevo otra vez
mi viaje terminó,
no cerraré más los ojos,
esperando el resplandor.

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