lunes, 31 de marzo de 2008

La Comunidad de los Abocados a la pérdida de su esencia




LLevo unas semanas en que todo lo que me rodea es irrespirable. Me ahogo.



Todo mi entorno cercano está teñido de grandes sufrimientos dónde a los protagonistas nos cuesta hasta soportarnos a nosotros mismos , caminando como caballos desbocados, mecidos continuamente con los vaivenes provocados por un nuevo trastrono que sigue llegando cada día a nuestra miserable vida y propinándonos otro golpe tan fatídico como el que le había precedido.




Cuando creíamos que ya era suficiente y el castigo que se nos había impuesto ya tornaría poco a poco a su fin, disipándose con el paso del tiempo......sumamos y seguimos, porque pertenecemos a una "comunidad" y debemos acatar sus reglas e imposiciones.





Intentando exhalar esa milésima partícula de oxígeno para retomar las fuerzas perdidas a bocajarro y poder continuar, denuevo nos asestan un nuevo y certero golpe si cabe, mas vital y letal que el anterior.



Y la expiral gira sobre sí misma sin dejar entrever ni el fondo ni el extremo de su comienzo. Y giramos dentro de ella sin saber cuál será el fin de tal experiencia o experimento.


Y aún seguimos en pie, pero vacilantes, deambulando como autómatas con esa ausencia de expresión en los rostros, siendo solamente un reflejo cristalino del pavor de nuestras almas.


La mirada perdida incapaz de concentrarse absolutamente en nada, mientras caminamos por las aceras entre la multitud que se aproxima a nuestro sendero marcado por nosotros,y con esa indiferencia en la que pretendemos escondernos y refugiarnos de todos ellos. De los felices y sobraos, de los que han sido paridos con estrella, de los necios y divinos y de todos aquellos chupópteros que viven gracias a la emanación constante de nuestras debilidades.



De todos ellos queremos huir, pero nuestras articulaciones en estado autómata sin rumbo y ya carentes de la energía suficiente porque el oxígeno sigue sin llegar, no nos lo permiten aunque nos lo propongamos.



Y escapamos como fugitivos porque no entenderían nuestros andares dubitativos embriagados de tanto resquemor, injusticia, impotencia y necedad.



Y tendemos a arrugarnos, a salir de la morada-trinchera medio doblaos, intentado retrotaer nuestros cuellos al estilo tortuga, permitiendo sin llegar a quererlo, que penetre denuevo por enésima vez la nueva asta que viene de camino, que ansiosa de velocidad, ya nos tiene en el punto de mira.



No encontramos consuelo tampoco.Porque llegados a este punto de vida robótica, creemos que "éso" no existe y ni tan siquiera recordamos el concepto. Porque nuestro dolor no es físico. Es interno, agudo, punzante, devastador y sordo. No hace ruido, ni molesta al vecino de al lado, sino todo lo contrario. Solemos ser silenciosos, regocijándonos en ese mutismo que crece de forma imparable al mismo compás de la destrucción neuronal.




Y pretendemos que otro en idéntico estado a nosotros, nos preste un poco de aliento que ya le va sobrando porque ha conseguido retomar las riendas y enderezarse, consiguiendo así poco a poco, paso a paso, olvidar la presencia semichepera que nos iba caracterizando. Y la comunidad le brinda un gran aplauso. Porque está consiguiendo buena nota en el entrenamiento.



Ésa podría ser sin duda, la célula madre que pudiera proporcionarnos otra vez el retorno al estado normal de vida humana. Volver a ser capaces de luchar por nuestra esencia primitiva, al haber presenciado que alguien de los nuestros, lo ha conseguido. Y nos incentivan y premian por ello.


Por eso, no cedemos a una extinción absoluta sin más, de esta institución.



La comunidad proseguirá, habida cuenta de que constantemente se "celebra" la matriculación, inscripcion e ingreso de nuevos socios, desde que Eva hincó el diente a esa manzana apetecible, otorgándole sin duda su carácter milenario.



Cuando tiene lugar el ansiado regreso a esa vida que había sido perdida por circunstancias ajenas a nuestra voluntad, podemos preguntarnos si en cierto modo, la comunidad nos ha aportado algo positivo que poner de manifiesto y quitarle partido despues de haber pasado tantas penalidades y pruebas a veces insuperables.



De forma inequívoca sin titubeos, mi respuesta es afirmativa, porque jamás saborearemos con tanta ansiedad y detenimiento, aquello que nos ha sido arrebatado sin consulta previa ni miramientos :











Nuestra "propia " vida !!!!








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