
Ayer, sábado noche, fue el cumpleaños de M.
He tenido que enviar un sms de disculpas porque así lo he considerado.
Y no he obtenido respuesta. En su lugar seguramente yo tampoco hubiera gastado el mínimo esfuerzo táctil en haberlo contestado. Pero debía hacerlo y no lo dudé un segundo, ya no solo con la intención barata de un lo siento, sino por el cariño y aprecio que le tengo y se lo debía más que merecido.
Me he tomado el fin de semana libre para asistir a su fiesta y no he cumplido como ella esperaba ni como quizás ansiaban los presentes teniendo en cuenta mi ánimo festejador habitual. Supongo que todo tiene un por qué, al menos dentro de mí misma, aunque no sirva como una justificación admisible a tal evento. El caso es, que me siento mal, culpable, imbécil y gilipollas. Y amargada, aguafiestas y en cierto modo egoísta también para con ella.
Los cumples de M. hacen mella en el calendario de todos los Diciembres. Es una gran anfitriona donde se precie.
Siempre asistimos un grupo de lo más considerable al que atiborra de enormes platos caseros bien elaborados, exquisitos y riquisímos. Gran variedad al gusto y mucho trabajo diurno detrás con todos los detalles a elegir y degustar: un enorme pastel de verduras varias que nos chupamos los dedos, patatas guisadas con un jamón asado que no cabe en tres fuentes ( cuando la mesa está preparada para más de 20 comensales...), delicias de lomo ibérico con su queso apropiado, empanadas de zamburiñas de diámetro exagerao, vinos a punta pala, chips varios para los que pican sin cesar, refrescos a morir para los abstinentes, una tarta de fresas y nata deliciosa casi nupcial que quita el hipo y todo de esta guisa.......en fin, que si te pones, no comes en tres días si hace falta !!! Todo previsto para los que se animen a dormitar, tengan incluso plato caliente cuando amanece.
Todo ello en una casa de campo, donde los gendarmes tampoco pisan suelo firme ante el estruendo posterior de la música y el bailoteo de los enchidos.
Ante tal despliegue de medios, pocos nos atrevemos a hacer el feo de no asistir.
Pero, en mi caso, aunque he asistido, el feo ya era previsible. En el momento en que he salido de mi casa, ya lo llevaba impreso en mis costados. El desplazamiento hasta la fiesta, teniendo presentes los peligros de su vuelta por los aparatos medidores, me condicionaron ya antes de la partida. Y no logré quitarlo de la cabeza hasta el regreso. Evidentemente el error monumental que he cometido fue el haber llevado el coche. Y todo por haberme querido ahorrar un taxímetro que tampoco iba a ser tan estruendoso ni mucho menos.No sé donde tenía la cabeza, la verdad. Debí de pensar con los pies.
Si ya abandoné mi casa con tales prejuicios, la Carlos Mollá que me acompañaba en la ida y en la vuelta, contribuyó a enriquecer tales pesares y puestas en marcha dotándome en cada comentario con tal dosis de negatividad mundana que me daban ganas de estrellarme directamente antes de llegar, o tirarla por la borda antes de acostarme ( algunos ya sabéis a quien me refiero....)
Hora de llegada: 10.00 Hora de regreso vergonzosa: 1:30
Normal que M. ni me conteste a ese sms.
Si yo me curro una fiesta de esta envergadura para mis amigos, alimentada con toda la ilusión de este mundo, y se me piran por miedo a controles dando incluso la opción de pernoctar, la mala leche que se me prende, me dura hasta el año proximo!!!
Me ha quedao el consuelo de que no fuimos las únicas en abandonarla y quedaba bien acompañada dentro de lo que cabe. Pero sigo pensando que no fue de recibo.
Resumen de la fiesta:
-el camino de ida, sembrado de quejas y tonterías varias. La Mollá en su línea sin nuevos propósitos que alicienten a una planta. Yo, hasta los cojones (asímismo).
-en la fiesta: la Mollá no probó ni bocado porque todo engordaba y me alimentó ambas orejas con las mismas memeces. Seguimos hasta los cojones !
-cuadrante final: o bebo y me quedo a dormir, o no pruebo ni gota y me vengo.
Conclusión: Dado mi estado de ánimo inicial y la encherolada del despues, las copas o chupitos contribuirían a mantener el status adecuado para continuar.
Pero......entre el desgaste cerebral previo, la medio mala leche advenediza, el tema coche-control-soplo-retirada-multa, formaron en mi simple cerebelo una masa mórbida incapaz de deshacerse con cualquier tipo de disolvente.
Todo se vino abajo de repente.
Esa dificil decision de quedarme y tomar copas hasta tocar fondo con el resto, o no probar ni gota y regresar, me fatigó mentalmente y la pereza me venció denuevo.
Me gusta dormir en mi casa, en mi cama, con la compañía inseparable de ese ser que tengo a mi cargo y no hay más. No me seducía la idea de emborracharme hasta el amanecer y regresar a mi casa legañosa, con los ojos a la altura de los huevos de los machos y responder a un 10% de mis posibilidades sin haber estado yo en un estado de plenitud total que hubiera merecido dicho esfuerzo. Venció una vez más, la niñademisojos.
Me despedí cabizbaja, metiendo dentro la culpabilidad de mis acciones al paso que subía la cremallera de mi abrigo, y con un apenas perceptible Feliz Año a todos, arranqué acompañada denuevo por esa Mollá infatigable en quejidos, tonteces, y suplicios varios por doquier.
Sólo respiré agusto cuando me metí en mi cama, con la nena de mis ojos dándome calor propio de hogar que tanto anhelaba, ya en el momento de la partida...y que de saberlo, no hubiera abandonado para esa frustrada emprendida, aunque la gran ocasión, lo merecía con creces.

3 comentarios:
Hace no mucho tiempo me sentía como tú cuando no tenía ganas de fiestas, el peso de la culpabilidad podía más y por no hacer daño a los amigos celebraba con ellos sus cumpleaños. Siempre terminaba aburrida y enfadada conmigo misma, pero prefería eso a defraudarlos. Hasta que me cansé y opte por acudir solamente un ratillo, lo justo para no hacer daño ni a mis amigos ni a mí misma.
Así que en mi humilde opinión,
no deberías sentirte culpable por no haberte quedado a la fiesta. No te apetecía ir y a pesar de ello hiciste acto de presencia por no herir a M. Ella decide como celebrar su cumpleaños y tú lo que te apetece hacer en cada momento. Si es tu amiga lo entenderá.
Un beso y ánimo.
Gracias ante todo por los ánimos..pero normalmente no soy así, por eso me he disculpado..a mi me fastidiaría mucho que me hicieran eso, la verdad, habida cuenta de mi caracter festivo.
Es mas...te dire algo..son las 3.25 de la madrugada de Fin de Año y ya estoy sola. Han venido mis padres a cenar, y pensé que lo íbamos a celebrar con creces y disfrutar los tres. Una vez más me equivoqué.NO hice planes por estar con ellos porque nos vemos con poca frecuencia y ahora estoy sola! adcaban de irse y me siento fatal. he dejado todo por estar los tres unidos pero como ya les he dicho, veo que no merece la pena. Estoy harta de dar y no recibir. LO material me importa un pito ( lo digo pq mi padre me ha dejado los Reyes.... ) Pensé que podía haber sido algo mas especial y me han hundido, simplemente...me voy a emborrachar hasta hartarme esta noche !!!!
un beso !!!
Siento que tu fin de año no haya sido como planeabas. Sé que no sirve de consuelo pero el mío ha sido horrible también. El peor en mucho tiempo, por no decir el de toda mi vida. La tensión se podía cortar. Y por no varíar, yo en el medio, harta y sin abrir la boca porque no sabía ya que decir.
Mi hermana pequeña no vino a cenar y cuando se fue la otra, la fiesta terminó.
Me pasé dos días preparandolo todo y a nadie se le ocurrió ayudarme a recoger. Nadie pensó en que, con lo que me gusta salir la tarde de fin de año a brindar con mis amigos, me había tenido que quedar en casa cocinando para ellos, "como vives con papá es tu obligación". Nadie agradeció mi esfuerzo.
Dentro de un rato vendrán a comer. Será más de lo mismo y hoy tampoco nadie me ayudará, porque a "diferencia" de mí, estarán cansados y resacosos tras una noche de fiesta.
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